Bruno Galindo

Nadie nos llamará antepasados

05/09/2025 - 19:00 - Librería Proteo

Presentación de Nadie nos llamará antepasados (Libros del KO), autoficción y crónica. Conversación entre el autor y Héctor Márquez

05/09/2025 - 19:00 - Librería Proteo - Pta. de Buenaventura, 3 - Málaga
Entrada libre hasta completar el aforo.

Arrancamos la cuarta temporada de El Tercer Piso de Librería Proteo con el que para el director de este proyecto, Héctor Márquez, es sin duda uno de los libros del año: Nadie nos llamará antepasados (Libros del KO) es una crónica fascinante sobre nómadas y aventureros reales del siglo XX, excéntricos, imposibles, novelescos, en la que el autor comienza contándonos y recreando la gesta real del emigrante vasco Guillermo Larregui, conocido como El Vasco de la Carretilla, que recorrió 22.000 kilómetros en solitario por Argentina desde la Patagonia entre los años 1949 y 1963 empujando una carretilla de 130 kilos con el único propósito de querer hacerlo. Pero ese viaje absurdo y titánico termina convirtiéndose en la búsqueda personal de los orígenes familiares emigrantes del propio Galindo (Buenos Aires, 1968) transformándose en un texto a la vez iluminador y desgarrador de búsqueda de las raíces propias. De Galindo, periodista, viajero, escritor, crítico musical, performer y podcaster ha dicho el mismísmo Vila Matas que “si el secreto de aburrir es contarlo todo, como decía Voltaire, yo sé que si Bruno Galindo se decidiera un día a contárnoslo todo, ni un segundo nos aburriríamos”. Un libro excepcional que se lee como una novela y que presentaremos el próximo viernes 5 de septiembre en El Tercer Piso de Librería Proteo a las 19 horas, en una charla entre el autor y Héctor Márquez. Con el patrocinio de Fundación Unicaja. Entrada libre.

SINOPSIS

Entre 1935 y 1949 el emigrante vasco Guillermo Larregui camina 22.500 kilómetros por Argentina empujando una carretilla de obra de más de cien kilos de peso.

En los años previos a la pandemia, en un departamento de Buenos Aires, una mujer casi centenaria pinta obsesivamente el castillo austrohúngaro de su infancia, rodeado de jardines, pistas de tenis y una fábrica de chocolate.

En 1945, un misterioso fugitivo croata camina huyendo a través de la Europa destruida por la guerra.

En 2024, el periodista Bruno Galindo viaja a Argentina siguiendo los pasos del Vasco de la Carretilla con la intuición de escribir un libro sobre el nomadismo, la libertad y la idea romántica de «lo salvaje».

Pero las huidas (y este libro tiene algo de huida) son siempre empresas arriesgadas que nunca se emprenden por un simple reto. Los paisajes de Argentina se convierten así en el espejo sobre el que Bruno Galindo va proyectando una delicadísima investigación en torno a su árbol genealógico. Sobre las aventuras y los horrores de sus antepasados emigrantes y sobre los impulsos de todos los que huyen posa el autor una mirada cargada de asombro y piedad.

Nadie nos llamará antepasados es un libro trampa escrito con la ligereza y precisión de un nómada sin ataduras.

******

«Patagonia, 1936: un hombre —un vasco— encuentra al fin la meta de su vida. Casi un siglo después, un viajero español, hijo de migrantes, recupera aquel viaje para recuperar el largo viaje de su familia. Viajar ya no es lo mismo: escribirlo como lo escribe Bruno Galindo sigue siendo fascinante»

Martín Caparrós.

«El secreto de aburrir es contarlo todo, decía Voltaire. Pero yo sé que, si Bruno Galindo se decidiera un día a contárnoslo todo, ni un segundo nos aburriríamos»

Enrique Vila-Matas.

«Me gusta mucho el método que ha ideado Galindo: sigue el rastro de un viajero antiguo, misterioso, disparatado, conmovedor, y lo usa como hilo para ir cosiendo una investigación detectivesca sobre sus propios antepasados misteriosos, disparatados, conmovedores»

Ander Izagirre.

NADIE NOS LLAMARÁ ANTEPASADOS (FRAGMENTO)

16.

La llegada de Larregui a la ciudad de mi familia es todo un acontecimiento para la comunidad. Para él también es importante: cierra una primera etapa (lleva cuatro meses y 551 kilómetros caminando) y eso le anima a seguir adelante. También supone, más que probablemente, el primer encuentro con un periodista. La crónica se ha perdido. Pero el cronista, de nombre Asencio Abeijón, habla del encuentro en uno de sus libros. A través de su artículo sabemos que «se había corrido la voz sobre su tozudez y su audaz apuesta», y que el patrón de la finca que había apostado en su contra estaba tan preocupado por Larregui que, quince días después de su partida, fue a buscarlo con su coche. Cuando lo alcanzó por el camino, le dijo: «¡Mirá pedazo de tozudo, yo sé que no podés hacer semejante viaje, pero también te sé tan porfiado y cabeza de cemento, que te vas a morir por salirte con la tuya; echá tu carretilla en el coche y te llevo a la estancia para que sigas trabajando. Yo te pago la apuesta y los gastos que hayas tenido!». Larregui se habría cruzado de brazos para, «mirando fijamente a su patrón, decirle con firmeza: “Vos también dijiste que no llegaba a Puerto Deseado con la carretilla. ¡Pues ahora me vas a ver llegar hasta Buenos Aires!”».

«Cuando lo fui a ver tenía su carretilla frente al Hotel España», escribe Abeijón, «calzaba alpargatas, chaquetilla y pantalón blanco de lonilla, pañuelo al cuello y la boina. Era de pocas palabras con los desconocidos. Le pregunté si no consideraba una exageración ese viaje de más de 2500 kilómetros y con una carretilla cargada. Sonriendo me contestó: “Me he pasado toda la vida con la carretilla en el trabajo y siempre en el mismo lugar. Paseando con ella estoy mejor que trabajando”».

17.

«Ese caminó más que el Vasco de la Carretilla», me solía decir mi abuela ypefiana.

(Bruno Galindo. Nadie nos llamará antepasados. Libros del KO. Madrid, 2025)

Bruno Galindo publica ‘Nadie nos llamará antepasados’, que persigue la peripecia de Guillermo Larregui en Argentina, se sumerge en un oscuro secreto familiar del autor y reflexiona sobre la emigración y el nomadismo

«Vengo a Argentina para saber quién fue Guillermo Larregui. A indagar en su proeza. A entender cómo y sobre todo por qué lo hizo. Cómo pudo sobreponerse a tantas adversidades, de dónde sacó las fuerzas. Cómo venció al miedo y alcanzó su meta, y qué fue de su vida hasta el final. Sostengo que hay algo más allá de la apuesta que siempre se cita como motivo de su insólita aventura».

Así comienza uno de los libros que marcarán este 2025 en la línea de obras que en los últimos años han sacado a la luz las tragedias del pasado familiar al tiempo que iluminaban los recovecos oscuros del violento siglo XX, como la admirable Calle Este-Oeste, de Philippe Sands (2016), Los amnésicos, de Geraldine Swartz (2019), La postal, de Anne Berest (2022) o Mi padre alemán, de Ricardo Dudda (2022).

En Nadie nos llamará antepasados (Libros del KO), el escritor y periodista musical Bruno Galindo (Buenos Aires, 1968) emprende un viaje fascinante por Argentina tras las huellas del legendario Vasco de la Carretilla, Guillermo Larregui, una suerte de estrafalario Forrest Gump. Una peripecia narrativa deslumbrante no sólo por rescatar la increíble travesía olvidada de Larregui, quien recorrió más de 22.000 kilómetros en cuatro viajes empujando una carretilla oxidada de 130 kilos por las tierras desiertas de la Patagonia durante 14 años, sino también por desvelar la alucinante historia familiar del propio Galindo, cargada de silencios, emigraciones y secretos perturbadores.

Guillermo Isidoro Larregui Ugarte, el Vasco de la Carretilla, era en realidad navarro. Nació en Pamplona en 1885, emigró a Argentina huyendo de la crisis y las guerras carlistas, del servicio militar obligatorio y de la incertidumbre económica que golpeaba España. Su vida, marcada profundamente por la pérdida y el desarraigo desde temprana edad, tomó un giro inesperado a los cincuenta años cuando, tras ser despedido de la petrolera Ultramar de Mata Amarilla, subsidiaria de Standard Oil en la remota provincia de Santa Cruz, emprendió su célebre viaje empujando una carretilla.

Aunque semejante desafío fue el inesperado resultado inicial de una apuesta informal con sus compañeros de trabajo, justo después de que todos perdieran su empleo, Galindo sostiene cuando le preguntamos por las verdaderas razones de aquella aventura, que lo que realmente movía a Larregui era «una búsqueda profunda de libertad, orgullo y un desafío personal». En palabras del autor, Larregui aspiraba a una «conquista de lo inútil», una idea que retoma del cineasta Werner Herzog y que valora profundamente: «¿Para qué sirve caminar más de 22.000 kilómetros durante 14 años? Simplemente para hacerlo. Necesitamos hacer más cosas porque sí. La belleza de la vida suele estar ahí»

Bruno Galindo Ravlic nació en circunstancias igualmente marcadas por la migración de sus padres desde Yugoslavia y siguió la ruta del Vasco décadas después, tratando de entender no solo el misterio que rodeó al mítico personaje, sino también buscando respuestas sobre sí mismo y acerca de la compleja historia familiar que lo precedió. Galindo confiesa que la idea de este libro había estado ahí, «latente», hasta que decidió recorrer físicamente los surcos que dejó aquella carretilla. «Siempre tuve curiosidad por Larregui, personaje que tiene cierta conexión con mi familia -no puedo decir cuál sin descubrir información clave del libro-, y siempre busqué el momento para escribir algo largo sobre él. El año pasado me lancé a recorrer las rutas de sus cuatro viajes por Argentina y, como suele suceder en la escritura, se inmiscuyó una segunda historia: la de mi familia. Me pareció interesante hablar de las dos a la vez, ya que discurren en un territorio más o menos común y tienen momentos en que se entrecruzan. Ricardo Piglia decía que todo relato cuenta en realidad dos historias».

Para Galindo, la odisea del Vasco de la Carretilla tiene un significado personal muy intenso, especialmente porque él mismo, al igual que Larregui, también experimentó un cambio radical a los 50 años, tras sufrir «un queme laboral con un buen desenlace» que lo llevó a abandonar temporalmente su vida establecida en Madrid. «Decidí dejarlo todo, casa incluida, e irme por ahí una temporada sabática y nómada, cosa que recomiendo hacer una vez en su vida a toda aquel que pueda permitírselo. Yo le agradezco a mi burnout haberme indicado el camino a una de las mejores épocas de mi vida, libre de múltiples obligaciones, soltando lastre y sobre todo libre de un alquiler prohibitivo, porque vivo en Madrid, ciudad que, como se sabe, trata mejor al turista y expulsa o condena a buena parte de sus habitantes a una vida sin otro sentido que pagar la hipoteca o un alquiler que sube descontrolada sin que nadie haga nada para evitarlo. Hay que dejar de trabajar por lo menos una vez y recuperarle el sentido a la vida. Intentarlo al menos. Esa es la lección que extraigo del nomadismo de Larregui».

El viaje que Galindo emprendió a la localidad de Comandante Luis Piedrabuena, en la Patagonia, punto de partida de la travesía original de Larregui, se convirtió en una doble búsqueda: la del aventurero histórico y la propia, marcada por preguntas existenciales y familiares. «No creo inventar nada si digo que todo viaje importante es, inicial o finalmente, un viaje a los asuntos de uno mismo», sostiene Galindo.

La estructura del libro refleja esta doble exploración con una narrativa dividida en cuatro viajes entrelazados que siguen los desplazamientos de Larregui por Argentina y, simultáneamente, las historias de emigración forzada o voluntaria de los antepasados del escritor, desde Galicia hasta Buenos Aires y desde Europa central hasta América Latina. «Larregui hace cuatro viajes entre 1935 y 1949. Se da la circunstancia de que distintos miembros de mi familia -a lo largo de tres generaciones- andan más o menos cerca suyo en puntos de esas mismas rutas y en esos mismos años».

Al hablar de Larregui, Galindo recuerda que su historia es esencialmente «una historia del olvido». Durante sus investigaciones, descubrió con asombro que el nombre del Vasco apenas se recordaba en Argentina, lo que reforzó su compromiso personal con el proyecto. Precisamente, reflexionar sobre este olvido lo llevó a abordar también el trato contemporáneo hacia los migrantes: «Nuestra postura es, por lo general, de una falta de humanidad despreciable».

Según Galindo, no es que nos estemos acercando peligrosamente al borde de repetir los peores horrores del siglo XX en torno a la migración; ya estamos sumergidos plenamente en ellos. «Las personas emigramos desde hace millones de años. Todos hemos emigrado. Los españoles hemos emigrado. Tratamos a los migrantes como bultos sospechosos en lugar de intentar ponernos en su piel. Y no soy tan ingenuo como para no entender las problemáticas que comporta la acogida. Como cuento en mi libro, hubo un tiempo en que en Argentina se celebraban espectáculos benéficos para ayudar a los ‘pobres de Europa’, que intentaban recuperar sus vidas tras la Segunda Guerra Mundial».

Además, el autor describe cómo acontecimientos históricos como las guerras mundiales, las dictaduras en Argentina y Europa, así como las crisis económicas recurrentes, no solo han atravesado su historia familiar, sino que también explican la travesía de Larregui. Este diálogo constante entre la microhistoria y la historia general permite a Galindo ofrecer una reflexión más profunda sobre la migración, la identidad y el sentido mismo de la vida. «Los individuos hacen la Historia y son arrasados por ella y en mi libro hay un ejemplo de cada caso».

Nadie nos llamará antepasados ha sido reconocido con una mención especial en la Beca Michael Jacobs de Crónica Viajera 2024, que destacaba su valor como una crónica emotiva, profunda y múltiple que no solo recupera la historia de un héroe popular como Larregui, sino que enfrenta valientemente los secretos de su herencia familiar: «Estoy hecho del silencio de todos ellos y de lo que he podido entender entre líneas», admite, describiendo su legado como «una caja negra cuya custodia se me ha encomendado sin mayores explicaciones».

Sobre su pasado como periodista musical, Galindo aclara una aparente decepción hacia la música apuntada en obras anteriores, especialmente Toma de tierra (Libros del KO, 2021). Según él, lejos de una desafección, aquel libro era una reivindicación tanto del periodismo como de la música. Ahora considera que la situación es mejor, aunque matiza con humor que esto es fácil, dado que el libro apareció durante la pandemia, cuando todo parecía estar en alerta roja. «El periodismo es un oficio hermoso. La música es un oficio hermoso».

(Daniel Arjona. El Mundo. Abril. 2025)

Bruno Galindo

Bruno Galindo (Buenos Aires, 1968) es escritor y periodista. Entre sus últimos libros destacan las novelas Remake (Aristas Martínez) y El público (Lengua de Trapo), el poemario Equilátera (Esto No Es Berlín) y los ensayos Toma de tierra (Libros del KO), Omega (Historia oral del álbum que unió a Enrique Morente, Lagartija Nick, Leonard Cohen y Federico García Lorca) (Lengua de Trapo) y Diarios de Corea (Debate/Penguin Random House). Desde mediados de los años noventa ha sido colaborador de El País, El Mundo, Culturas de La Vanguardia, El Confidencial y Forbes, entre otros medios. Fue cofundador de la revista cultural El Estado Mental. Es autor del podcast La Biblioteca de Julio para la Fundación Juan March. Vive en Madrid.

Patrocina: