Presentación de El superhéroe de las mil caras (Errata naturae), ensayo de Enric Ros sobre héroes, multiversos, identidades, máscaras, capitalismo, democracia, fascismo, Marvel, DC y los mitos universales. En charla entre el autor y Héctor Márquez
11/04/2025 - 19:00 - Librería Proteo - Pta. de Buenaventura, 3 - Málaga
Entrada libre hasta completar el aforo.
En 1949 el estadounidense Joseph Campbell publicaba la primera edición de un ensayo donde se demostraba que, a lo largo de la Historia, todas las mitologías, leyendas y religiones se construían alrededor de estructuras arquetípicas que se repetían una y otra vez y que se conocieron como “el viaje del héroe”. Fue también en los EEUU donde menos de dos décadas antes surgieron en cómic los primeros superhéroes para continuar con las mismas estructuras y nuevas variaciones. Décadas después, George Lucas se leyó a Campbell para escribir La Guerra de las Galaxias. El escritor, periodista cultural, profesor de cine y guionista Enric Ros acaba de publicar un ensayo fabuloso que actualiza los estudios campbellianos en el mundo de los superhéroes, hoy convertidos en referentes de la cultura y ocio popular. Presentamos en El Tercer Piso de Librería Proteo “El superhéroe de las mil caras” (Errata naturae) el próximo 11 de abril, Viernes de Dolores, a las 19 horas en una conversación entre el autor y Héctor Márquez en la que no faltarán friquismos comiqueros y seriéfilos, debates sobre Spiderman, Batman, Los Vengadores o Los 4 Fantásticos. Donde hablaremos de héroes y heroínas, universos y multiversos, democracia y fascismo, capitalismo y sublevación, identidades y máscaras, mortalidad y trascendencia, Marvel, DC y el poder inmemorial de los mitos. Y como un gran poder conlleva una gran responsabilidad, si se pierden esta cita, en cualquier multiverso a Peter Parker le picará una garrapata. Y no queremos eso, ¿verdad? Entrada libre.

SINOPSIS
Al principio conocimos a los superhéroes en los tebeos de los quioscos, en el pulp y en las tiras de prensa. En la actualidad los encontramos de manera casi omnipresente en pantallas grandes y pequeñas, en películas y en series, en muñecos para jugar o para coleccionar… Pero su origen se halla (aunque por lo general lo olvidemos) en los dioses y las diosas, los héroes y las heroínas que han poblado desde tiempos inmemoriales los relatos mitológicos de la Antigüedad.
Así, recogiendo inesperadamente aquella herencia pletórica y proteica, los creadores de Marvel y DC se han convertido en astutos dealers que nos ofrecen justo aquello que el espíritu de nuestra época ha perdido tras siglos de materialismo y racionalismo, y que sin embargo desea ardientemente… De este modo, remedando la función religiosa o sapiencial de los viejos mitos, los superhéroes pueblan hoy el Gran Relato que conforma los arquetipos heroicos de la contemporaneidad: una torrencial colección de historias entrelazadas de creación comunal comparables en capacidad alegórica y frondosidad imaginativa a las sagas de las mitologías griega, romana o escandinava.
A partir de esta premisa, este libro es una invitación a adentrarnos en un ensayo hedonista y antiacadémico, heterodoxo y «zumbón», que nos propone repensar el imaginario superheroico como una nueva formulación de los grandes mitos inmemoriales, la cual adquiere en nuestros días nuevas e interesantes resonancias psicológicas, filosóficas, sociales y políticas, hablándonos sobre universos y multiversos, democracia y fascismo, capitalismo y sublevación, identidades y máscaras, mortalidad y trascendencia… Así, El superhéroe de las mil caras nos anima a abordar todos estos temas en los grandes ciclos de la narrativa de superhéroes picoteando alegremente entre colecciones, sagas, personajes, autores y décadas, mezclando la reflexión ensayística con la erudición más friki, y el rigor analítico de incontables referentes de la «alta» y la «baja» cultura con el placer adolescente de rebuscar tesoros entre toneladas de cómics.
EN BUSCA DEL ARREBATO (FRAGMENTO)
Si debo resumir en una sola frase el verdadero motivo que justifica la existencia de estas páginas, confesaré que, para mí, escribir sobre tebeos, películas, música o libros es una forma de gozar aún más intensamente de todos ellos. Sin embargo, reconozco que también atravesé, en diversas ocasiones, algunas crisis en las que me cuestionaba la utilidad de trasladar al papel estas reflexiones. Ello se debió, sobre todo, a que temía contribuir, aunque fuera con una muy modesta repercusión, a la glorificación de la infancia perpetua, algo que ha proporcionado toneladas de melaza sentimental en estos tiempos de furor revisionista de la iconografía pop. Pese a esto último, persistía el deseo de revivir el fulgor de los primeros descubrimientos, esos que quedan grabados a fuego en la mente adolescente (y escribir sobre el sustrato literario y artístico de algunas de estas revelaciones).

Como, por ejemplo, el recuerdo del primer cómic que leí de Marvel Comics. Era —si no ando equivocado— el número 201 de The Amazing Spider-Man, probablemente en una de las caóticas ediciones no cronológicas de Bruguera. Ya en la primera viñeta, un tipo salía volando por una ventana, aunque por supuesto el «lanzarredes» llegaba a tiempo para rescatarlo. En la siguiente página aparecía el Castigador / The Punisher ametrallando sin piedad a unos delincuentes. La escena concluía con el mismo personaje disparando al propio Spiderman / Spider-Man en el abdomen. El protagonista, por supuesto, no moría, sino que despertaba al cabo de un rato, tras haber quedado fuera de combate, lo que le permitía concluir que el arma de su enemigo debía de contener balas de goma.
(…)
Como tantos lectores de cómics, pasé una temporada considerable alejado de los superhéroes, ocupado con otros descubrimientos intelectuales y vivenciales, pero más tarde regresé a ellos desde nuevas perspectivas, seguramente más analíticas y autoconscientes. En ese retorno menos inocente, mi mirada era más panorámica y errabunda que antes. Al pasar, desordenadamente, de un cómic a otro, se empezó a levantar ante mí un enorme corpus inabarcable en su totalidad y convertido en neomitología, en el que podía adentrarme a placer por cualquier intersticio narrativo.
Este libro pretende ser una indagación personal, fragmentaria, esquinada, «rizomática», sobre un aluvión de publicaciones populares que conforman un Gran Relato de raigambre mítica, el cual, por una combinación de azar y necesidad, ha terminado sedimentando varios de los arquetipos heroicos más conocidos de la contemporaneidad. Mi intención es huir de revisiones historiográficas, debates enconados de fans, pretensiones eruditas o «completistas», aproximaciones puramente críticas o intentos de catalogaciones más o menos canónicas de los cómics. Habrá quizá inevitables trazas de algunas de estas cosas, pero mi pretensión es, desde luego, mucho más errática y escurridiza. El objetivo no es otro que acercarme a un fenómeno que, como acabo de señalar, ha constituido una neomitología de la era pop, desde la perspectiva del aprendiz de polímata.

Jerry Siegel, Joe Schuster, Bob Kane, Bill Finger, Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko son algunos de los nombres fundamentales que relacionamos con la fundación de una mitología moderna surgida en el contexto del capitalismo y la efervescencia de la cultura de masas. Desde los orígenes de la denominada Edad de Oro del cómic norteamericano (que arranca en plena Segunda Guerra Mundial), la narrativa superheroica ha construido una torrencial colección de mitos de creación comunal, comparables en capacidad alegórica y diseminación narrativa a las sagas de las mitologías griega, romana o escandinava (que, además, no ha dudado en saquear a placer). Pero, a pesar de los más de ochenta años transcurridos desde su origen, el relato general de los superhéroes no ha sido abordado en demasiadas ocasiones como mito moderno o, simplemente, como pura literatura.
Los programas de estudios literarios o artísticos universitarios rara vez incluyen análisis de obras de autores como John Romita, Jim Steranko, Doug Moench, Frank Miller, John Byrne, Walter Simonson o Grant Morrison. Tampoco los nombres de personajes como Hulk, Spiderman, Superman, Batman o la Patrulla X / X Men suelen aparecer en los textos de vocación mitocrítica. Del mismo modo, pocos escritores o artistas de renombre confiesan, aún hoy, ser lectores habituales de cómics, o se atreven a reivindicar y analizar su legado artístico y literario (como sí hizo el director de cine Alain Resnais, cuando colocó tebeos de Mandrake en las estanterías de la Biblioteca Nacional Francesa, en el cortometraje de vocación ensayística Toda la memoria del mundo). Sin embargo, pese al gran silencio que se impone más allá de las comunidades de fans, es difícil encontrar una narrativa que haya sido tan influyente para diversas generaciones consecutivas de lectores de todo el mundo, forjados casi siempre en la adolescencia, y que hoy se amplían con nuevos y nutridos grupos de espectadores.

El título de este libro parafrasea, con voluntad irónica, la famosa obra del mitólogo Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Como veremos, en los relatos de superhéroes conviven la pura explotación de fórmulas narrativas gastadas por el reiterado uso con la creatividad desbordante; las fuerzas reaccionarias con la voluntad de transgresión; el clasicismo con la vanguardia y los juegos metanarrativos. Con espíritu desprejuiciado, el cómic de superhéroes fagocita cuanto encuentra a su paso a lo largo de las décadas, acumulando indiscriminadamente referentes de la «alta» y «baja» cultura. Las mitologías de la Antigüedad o la novela gótica de horror conviven, así, con diversos universos pulp de la literatura y el cine o las influencias del arte pop y el underground. Al tiempo, los comic books reflejan las transformaciones sociales y políticas del siglo XX, desde la propaganda bélica de los inicios a las críticas contra la tumultuosa geopolítica del siglo XXI, pasando por el análisis de temas como las drogas, la discriminación racial, la violencia callejera, la corrupción política o la capacidad alienante del capitalismo en la época de la contracultura. En este sentido, El superhéroe de las mil caras propone abordar algunos de los grandes ciclos de la narrativa de superhéroes, y sus lecturas mitocríticas, psicoanalíticas, filosóficas, sociológicas o políticas, picoteando alegremente entre colecciones, sagas, personajes, autores o décadas, mezclando la reflexión ensayística con el placer adolescente por rebuscar «tesoros» entre toneladas de cómics.
(Enric Ros. El superhéroe de las mil caras. Introducción)

Enric Ros
Enric Ros (Barcelona, 1970) es escritor, periodista cultural y guionista. Actualmente es profesor del máster en Cinematografía y del máster de Guión Cinematográfico de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), así como de otros centros especializados como la escuela de cine barcelonesa ECIB. Colabora habitualmente en medios como Serielizados, Historia y Vida o 440 Clàssic & Jazz. También ha escrito en publicaciones como Jot Down, el suplemento Què Fem? de La Vanguardia, Qué Leer o Contrapicado. Es autor del libro It’s Not TV. Las series de ficción en la era de la Post-TV y ha coordinado, junto a Raquel Crisóstomo, los volúmenes Mad Men o la frágil belleza de los sueños en Madison Avenue y Regreso a Twin Peaks, además de colaborar en más de una treintena de libros colectivos sobre cine y televisión.
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Errata naturae es una de las editoriales españolas independientes más singulares y la que ha acogido mejor en su catálogo los temas relacionados con biofilia, ecología, sostenibilidad y biodiversidad. Con su sede principal en Cantabria, en el valle del Pas, tiene seis trabajadores fijos y publican una media de 30 libros al año. Eso sí, todos editados visualmente con un gusto exquisito y físicamente desde una apuesta real por la sostenibilidad y la mayor eliminación posible de la huella ecológica en el proceso de producción. Con una apuesta decidida por el género de nature writing, errata mantiene varias colecciones como Libros salvajes, Narrativa salvaje, Los pequeños salvajes, Yo paso a la acción, Cuadernos de la última frontera o las coediciones con la editorial Periférica que reflejan la apuesta decidida por la editorial por un mundo más consciente, sostenible y biofílico.
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