08/04/2025 - 19:00 - Librería Proteo

Presentación La impaciencia de las mariposas (Reikiavik Ediciones), obra de teatro de Fátima Frutos. Presentan: Miguel Moreta-Lara y Héctor Márquez. Lectura: Chiqui Zambrana, Milagros de Benito, Lourdes Herrero. Dirección: Antonio Caparrós

08/04/2025 - 19:00 - Librería Proteo - Pta. de Buenaventura, 3 - Málaga
Entrada libre hasta completar el aforo.

No hace tantos años, en los 60, 70 y 80, el teatro era el espacio artístico-literario y social donde se reflexionaba antes y con más profundidad sobre los sueños y heridas que lastraban a la sociedad y a sus diferentes colectivos. La escritora donostiarra Fátima Frutos, que había conseguido varios galardones como poeta y novelista, decidió iniciarse en el género teatral para abordar un tema que le removía las entrañas: la pederastia en el seno de la Iglesia y cómo algunas mujeres abusadas se enfrentaron a ello cuando aún era un tema absolutamente silenciado. La impaciencia de las mariposas se llama su obra, una tragicomedia en tres actos editada por ediciones Reikiavik que pone en valor la lucha y resistencias de un grupo de mujeres de barrio en Euskadi en los años 80. Presentamos este libro el martes 8 de abril a las 19 horas en El Tercer Piso de Librería Proteo, con la presencia de la autora y con Miguel Moreta-Lara y Héctor Márquez como presentadores y contertulios. También habrá una lectura dramatizada de escenas de la obra a cargo de las actrices Chiqui Zambrana, Milagros de Benito y Lourdes Herrero, dirigidas por Antonio Caparrós. Entrada libre.

SINOPSIS DE LA OBRA

La impaciencia de las mariposas aborda una temática candente, como es la pederastia, a través de una tragicomedia en la que están presentes constantes dentro de trayectoria autoral de Fátima Frutos: el feminismo, la memoria y el rescate de las víctimas. La vida en los barrios durante los años ochenta del siglo XX y las experiencias de supervivencia vecinal, también se hacen patentes al desarrollar una acción en tres actos que no dejará indiferente a nadie.

Hace no mucho tiempo fuimos dictadura, tierra de látigo y sangre. Un lugar donde la fuerza vestía uniformes, pistolas y sotanas. Pero este es un concepto difuso de la fortaleza. Porque la auténtica pertenecía a las madres que soportaban los abusos y sacaban adelante a su prole; o la de aquellas trabajadoras que pese a tener a un sistema político y religioso en contra seguían levantándose; o la de las vecinas que se apoyaban y desahogaban cuando no podían expresar su sentir en público… Eso sí era poderío.

Con ellas lloras, empatizas y también ríes, porque el humor nunca falta en esta tragicomedia, incluso cuando suenan truenos y la lluvia golpea contra el tejado. Ellas te infunden una fuerza sobrehumana, la de aquellas que saben que algún día llegará su hora, y si no es de ellas, pues de la siguiente generación, y que su lucha nunca será en vano porque saben que siempre, después de la tormenta, vendrá la calma. 

Así, esta obra se ubica en un vecindario de esa época grisácea. La Filo, La Maritxu, La Charo… siempre con el «La» delante, montan su pequeña revolución frente a la impunidad de un llamado así mismo «servidor de Dios». Un depredador sexual amparado y protegido por sus ropajes, y un sistema cómplice y discriminador que nunca quiso poner coto a este tipo de conductas.

LA IMPACIENCIA DE LAS MARIPOSAS (ESCENA VIII)

La estancia permanece en silencio y a oscuras. Charo ya se ha ido a dormir con Amanda. Silencio también en el piso de arriba sin que se oiga ni a Maritxu ni a su vecina. Filo se levanta y va hacia el baño. No se demora mucho tiempo. Simplemente enciende el fluorescente del aseo y deja la puerta semientornada, de manera que solo un haz de luz proveniente del baño ilumina el salón-comedor. Se percata de que Jeru no se ha acostado en la cama de Charo, que está recostada en el sofá con la manta zamorana a medio echar. Se pone junto a ella y suspira.

LA FILO: Por fin, qué paz…, qué silencio, cuánta falta hacía.

LA JERU: (Medio dormida, medio despierta.) Mañana vendrá la algazara…

LA FILO: Calla. Y sigue durmiendo. Si Charo nos dice que puede pasar todo por un accidente, es que puede, ella trabaja en un juzgado y sabe.

LA JERU: (Medio desvelada.) ¿A qué has encendido la luz del baño?

LA FILO: Por ver si despierta el páter…

LA JERU: Sí. Para bailar la conga… (Hace que se santigua, pero solo da una suerte de manotazo al aire al seguir medio dormida.)

LA FILO: ¿Ya estamos con los bailes? (Insomne.) ¿Tú qué tienes que decirle a Maritxu si baila o deja de bailar frente al tuercecuerdas? A veces pienso que eso de bailar frente al verdugo es como aquello que me contó un día mi Rafael: lo que ocurría en los campos de concentración durante la guerra.

LA JERU: (Resoplando.) ¿Y qué ocurría allí? Si puede saberse…

LA FILO: Que a los prisioneros los nazis les ponían discos con música. Y ellos salían de los barracones y tenían que bailar dando vueltas en torno a ellos, desnudos, desnutridos, medio muertos.

LA JERU: ¿Y eso para qué?

LA FILO: ¿Cómo que para qué?

LA JERU: Sí, ¿de qué servía que un grupo de cadáveres vivos danzasen al son de sus guardianes?

LA FILO: Era la forma de saber quién podía resistir y seguir trabajando, y quién tenía que ir ya hacia las cámaras de gas a morir.

LA JERU: ¿Me estás diciendo que Maritxu baila ante el tuercecuerdas para demostrar que todavía está viva?

LA FILO: Nosotras, nosotras mismas bailamos ante Felipe Salcedo cuando sabiendo, como sabemos, lo que les hacía a los niños en la sacristía nos callábamos, bailamos cuando Luisito nos fía en el ultramarinos y nos dejamos tocar una teta, bailamos ante el sargento y le sonreímos, para que no nos maten al Mauri en la cárcel y que la Chari no dé a luz a un huérfano, bailamos ante tu Abelardo, cuando vivía, para que…

LA JERU: A mi difunto no lo nombres.

LA FILO: (Condescendiente.) Quiero decirte Jeruca que, para sobrevivir, para salir adelante, todas hemos hecho cosas que dañan nuestra dignidad de mujeres. Todas. Tú también, aunque ahora no lo quieras reconocer.

LA JERU: (Casi convencida.) Algo de razón sí que llevas, Filomena, razón sí que tienes con esto que dices, sí.

LA FILO: Pero de pronto…, de pronto, la atacada es nuestra Amanda. Mi niña. Y ahí se acabaron los bailes, los ojos sordos y los oídos ciegos. Por ahí no pasamos. Ni yo, ni tú, ni nadie, ¿estamos? La niña estaba desnudita sin bragas, eso sí lo hizo el muy… (Sollozando con rabia y metiéndose un puño en la boca para no hacer ruido.) Cuando llegué a casa solté la cesta de la compra del susto al ver aquel panorama, calmé a la Mari y, entre las dos, agarrado de pies y brazos lo llevamos a la bañera, incluso sacamos a Amanda de debajo de la mesa, pero la niña no nos dejó tocarla ni examinarla, se mostraba huidiza…

LA JERU: Amanda está aterrada. De ahí su mudez. Es terror lo que tiene.

LA FILO: La niña se fue a su cuarto a ponerse ropita interior nueva, la que le teníamos preparada para mañana, bueno, mañana: hoy, que ya es domingo, día de comuniones… Y, como todo lo que llevamos de mes, la nena no respondió a nuestras preguntas.

LA JERU: Tengo una jaqueca espantosa. ¿No tendrás por ahí algún optalidón? Acércamelo con un poco más de agua, si eres tan amable, Filomena.

LA FILO: (Acercándole el vaso de agua y una pastilla que ha tomado de una cajetilla de medicamento guardada en un cajón de la alhacena.) Jerusalén, aquí loimportante es poner a la niña a salvo de esedepredador de ahora en adelante. ¿Queremosque recupere el habla y recuperarla a ella?Sí. ¿Queremos deshacernos del páter? Sí. Lacuestión es… cómo lo hacemos.

LA JERU: Si la niña no es virgen no sé si puede comulgar…

LA FILO: (Empujándole el vaso de agua y la pastilla en la boca hasta el punto de mojarle el vestido para callarla y espetándole entre dientes palabras con indignación.) Te he dicho que por partes…, primero tranquilizarla,ver qué hacemos con el páter… Buf, nome impacientes más, Jerusalén, no me impacientesya más. ¡Tú hubieses hecho lo mismoque Maritxu y que yo si ese pajarraco se llegaa acercar a tu Mauri cuando era chiquito! Perocon tu Mauri no se atrevió nunca, porque erahijo de quien era, aunque, mira luego si no telo vendió a la policía. Enseguidita lo entregócomo el Judas que es. (Se recuesta al lado de Jeru, juntándose hombro con hombro en un gesto conciliador.) ¿Sabes? Te quedó preciosa la Rebequita (examinando la labor de la chaqueta).

LA JERU: Lo que se hace con cariño, ya se sabe que sale bien… Tú siempre has tenido también muy buena mano para el ganchillo.

Jeru apoya su cabeza en uno de los brazos del sofá, se acomoda un cojín y sube las piernas, quedando recostada de lado. Filo pone su toquilla y el otro cojín sobre los talones de Jeru, como si fueran una almohada mullida, y se echa la manta por encima de las dos, quedando, en su caso, cubierta cabeza y cuerpo. Ambas comienzan a roncar suave y alternativamente, como dándose turnos en los ronquidos; pequeños resuellos escinden la acompasada somnolencia conseguida; solo la luz del baño parpadea cada algún minuto, como avisando de lo perturbable del Ser.

La relación de FF con la literatura en palabras de la autora:

“La literatura me empezó a interesar cuando tenía once años al descubrir versos de mi abuelo escritos en una vieja postal enviada desde Biarritz, donde vivió tras la guerra civil. Leí durante la adolescencia a gran parte de la Generación del 27 y aún conservo mis primeros versos escritos a la edad de 14 años con un Donostia-San Sebastián presidiéndolo todo: la vida, los sentires y el primer amor. Me quedé prendada de Delibes al leer Señora de rojo sobre fondo gris, El Hereje o La sombra del ciprés es alargada y proseguí sin descanso con sus obras completas. Desde entonces, venero tanto la prosa inmaculada del vallisoletano que cada vez que me he puesto a narrar preciso la ternura y la concentración del peregrino que entra al templo por primera vez. Los versos, en cambio, me brotan de forma muy espontánea.

En Centroamérica descubrí a grandes poetas como Delmira Agustini, Rosario Castellanos, Claribel Alegría, Violeta Luna, Ana María Rodas y muchas más, que me enseñaron a versificar desde el “ser femenino” insurgente, irreverente y subversivo.

Y hace más de una década descubrí el romanticismo alemán al recalar en Novalis, Schiller y Hölderlin, entre otros. Me ha gustado siempre la poesía rusa, a la que me he podido acercar a través de entrañables amistades y últimamente ando enfrascada en la lectura de grandiosos autores austríacos de la época de entreguerras, además de disfrutar de la poesía cubana actual, llena de matices y figuras fulgurantes”.

Miguel A. Moreta-Lara es escritor, filólogo y catedrático de instituto de lengua y literatura jubilado. Nacido en Marruecos, vivió en el Sáhara hasta terminar el bachillerato. Se licenció por la universidad de Valladolid en Filosofía y Letras, especialidad de Filología Románica (1976). Entre los años 1993 y 2009 residió fuera de España, durante los cuales ejerció como profesor en universidades de Marruecos (Mohamed I, Uxda y Mohamed V, Rabat) y Hungría (Eötvös Lórand, Budapest), así como de asesor, agregado y consejero de educación en las embajadas de España en Rabat, Budapest, México DF (hoy, Ciudad de México) y Bogotá. Fundador y director de la revista Transatlántica de educación (México, 2004-2008) y miembro del consejo de redacción de Aljamía y Cuadernos de Rabat (Rabat, 1993-1999). Ha coordinado proyectos conjuntos de instituciones educativas de España con Marruecos y con diversos países europeos e iberoamericanos. Es autor de ensayos, colaboraciones y artículos aparecidos en publicaciones de España, Marruecos, Hungría y México. Como investigador de la cultura popular, escribió y publicó una serie de tres libros al alimón con el profesor Francisco Álvarez Curiel: Supersticiones populares andaluzas (1992), Recetario de dulcería andaluza (1994) y Los andaluces en el refranero (1995). De tema marroquí son asimismo tres libros publicados: Repertorio de Hispanistas Magrebíes (con Mohammed Salhi, 1998), La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos (con Marta Cerezales Laforet y Lorenzo Silva, 2004) y La imagen del moro y otros ensayos marruecos (2005 y 2018). Otras obras: Más amor y más sufrir. Cancionero de cuplés (2000), Contar las cuarenta (2019), Dietario salvaje (2021). En su etapa mexicana (desde el 2003 y hasta diciembre de 2008), cuando residió en México DF (hoy, Ciudad de México), donde se desempeñó como consejero de educación de la Embajada de España, mantuvo una estrecha relación con la colonia de descendientes de los exiliados republicanos y con diversas instituciones relacionadas con ellos, especialmente con el Colegio de México, el Colegio Madrid y el Ateneo Español de México. Participó en múltiples actividades con autores y personalidades del exilio.

Ángel Gálvez es actor, director, productor, técnico y autor y suele colaborar con Antonio Caparrós en sus producciones. Ha formado parte de montajes de distintas compañías. Protagonizó la obra “Sísifo” de Malditos Peliculeros y Nido Acciones. Fue coprotagonista de la obra “El sueño cóncavo de Máx” de Kaustyko Teatro. Ha dirigido “Aulularia” de Plauto, y escrito y dirigido “Femenino Plural”, “Desde la Trinchera” y “María es nombre de mujer”. Es también autor de otras obras de teatro como “Este amor que me corroe”; y ha versionado a “Edipo Rey” y “Antígona”. Formó parte del reparto de la serie “La peste” de Alberto Rodríguez. Ha trabajado con directores como Silvia Munt, Luis Marías, Nacho Recio, Malo Alliot, Isaac Merino y Fran Kapilla.

ELENCO:

Milagros de Benito es una actriz malagueña que ha participado en proyectos teatrales y audiovisuales como «Historia de una escalera» de Buero Vallejo, «Hoy es fiesta» del mismo autor; Buero Vallejo, «Marat/Sade» de Peter Weiss, «La tempestad», “Sueño de una noche de verano» y Hamlet de William Shakespeare, «Un dios salvaje» de Yasmina Reza, «Mulholland Drive» de David Lynch en versión teatral de Cristina Fernández o «La comedia de la olla» de Plauto.

Lourdes Herrero (Málaga, 1999) siempre ha estado vinculada de algún modo al mundo del arte. Titulada en ballet por la Royal Academy of Dance, ha sido animadora del Unicaja de Baloncesto y en otros eventos deportivos. Posee formación en Doblaje y Locución y tiene el Grado de Formación en Filología Hispánica por la UMA. Ha prestado su voz para diferentes podcasts y cortometrajes, ha formado parte del grupo de radioteatro Palabras Invisibles y estudió en la academia de cine 32 Historias de Málaga. Interpretó a Doña Inés en un «Don Juan Tenorio» para Málaga Cultura Social y protagonizó el corto «Cartas para el futuro» (Fran Kapilla, 2024).

Chiqui Zambrana, malagueña, maestra de preescolar, ha desarrollado su vida laboral en el Instituto Municipal de la Vivienda, hasta la jubilación. Su dedicación al teatro está teniendo lugar tras su jubilación: comenzó actuando en obras destinadas al público infantil en el Teatro Cervantes y posteriormente ha actuado en obras como “Nubes de Palomas” de Ana Sanz, “Historias de una Escalera” de Antonio Buero Vallejo o “Bodas de Sangre” de Federico García Lorca.

Antonio Caparrós Vida es actor, director y autor de teatro y doctor en Filosofía. Es fundador de los grupos teatrales Arrabal (Melilla) y Jábega (Málaga). Entre las decenas de obras en las que ha participado destacan «Luces de Bohemia» de Valle-Inclán, «Maribel y la extraña familia», «Historia de una escalera», de Buero Vallejo, «La cena de los idiotas», de Francis Veber, «La Huella», de Anthony Shaffer, «Calígula», de Camus, «Muerte accidental de un anarquista», de Dario Fo,»Pic-nic», de Fernando Arrabal, «La Casa de Bernarda Alba», de Federico García Lorca, «Marat/Sade», de Peter Weiss, «La Gaviota» y «El Jardín de los Cerezos», de Chéjov; «King Leopold», de Juan Hurtado o «Ajuste de cuentas» o «Hablando con Federico», de su propia autoría. Ha participado en los cortometrajes: «Código humano», de Enrique Pérez; «Sicario»; de Daniel Ortiz; “Memories», de Daniel Ortiz; Lobos, de Daniel Ortiz; «El espejo», de María Aguilar; “De vuelta a ninguna parte», de Julio Espinoza; «Querido vecino», de Alejandro Santaella, «Disonancias», de Fran Kapilla; «Desde las sombras», de Fran Kapilla; «El Sueño Cóncavo de Max», de Eduardo Duro o «Los Niños de la Noche», de Luz María Moralo.