Presentación Más nieblas que claros, ensayo del doctor en Pedagogía y educación inclusiva Paco Jiménez. En charla con Héctor Márquez y Miguel López Melero. Coorganiza Cátedra de Cultura de la Diversidad y Justicia Social de la UMA.
19/11/2025 - 19:00 - Librería Proteo - Pta. de Buenaventura, 3 - Málaga
Entrada libre hasta completar el aforo.
Podríamos subtitular el libro que vamos a presentar el próximo miércoles 19 de noviembre en El Tercer Piso de Proteo (19 horas) como las reflexiones de un caminante solitario. Si no fuese porque el caminante de este libro va en bicicleta, a veces en grupo, es un andaluz sabio que emigró de niño durante el franquismo a Cataluña donde hizo espléndida carrera universitaria y social, como experto en psicopedagogía, educación inclusiva, autismo y esquizofrenia. Paco Jiménez, cicloturista irredento, amante de la música, jubilado como catedrático de la Universidad de Girona, viene a presentar Más nieblas que claros (Europa Ediciones) un vibrante ensayo sobre la identidad cultural, la naturaleza y el paisaje, la perspectiva de la jubilación, el derecho a la autodeterminación y la evolución política de la democracia española y catalana. Acompañado por sus lecturas y la exquisita música que escucha durante el trayecto, alcanza emocional y racionalmente la meta de la conformación de la propia identidad. Presentamos el libro en una charla entre el autor y el director de El Tercer Piso Héctor Márquez en la que intervendrá también Miguel López Melero, Director de la Cátedra de Cultura de la Diversidad y Justicia Social de la UMA, coorganizadora del evento. Con el patrocinio de Fundación Unicaja. Entrada libre.



Más nieblas que claros
“(…) Empezaba a preguntarme si pertenecía a una clase social determinada, a plantearme si era de un lugar o de otro y a pensar si mis orígenes me habían ayudado o no a la hora de incorporarme a un nuevo entorno donde, a veces, alguien seguía diciendo que, de todas maneras, era un emigrante en una nueva tierra y que así seguiría.” En su recorrido ciclístico por los espléndidos paisajes de Cataluña, magníficamente descritos, el autor realiza un análisis de la historia reciente de España, de la que fue directo protagonista.
Comparte sus valiosas experiencias como migrante, recibido con generosidad en una comunidad paradójicamente perseguida por su defensa del derecho a la autodeterminación.
Paco Jiménez Martínez “hace camino al andar” revisando episodios de la política, la cultura y la lucha no violenta. Acompañado por sus lecturas y la exquisita música que escucha durante el trayecto, alcanza emocional y racionalmente la meta de la conformación de la propia identidad. Un viaje en el que vale la pena acompañarlo.
El porqué de todo
“Los que no se mueven no notan sus cadenas.”
(Rosa Luxemburgo)
El domingo 30 de septiembre del año 2018, a la hora de los postres de la comida que cerraba el período estival, presenté a mi familia el borrador del libro que empecé a escribir el año 2016, meses después de mi jubilación. Todos sabían que había trabajado a lo largo de cincuenta años y que, desde el primer día de la jubilación, había seguido cultivando la afición por la lectura, la escritura, la música y la cocina, así como ir en bicicleta con los amigos o solo como un vagabundo. Después de las felicitaciones, los agradecimientos, las sonrisas y los comentarios irónicos, la familia me sometió a un interrogatorio de tercer grado porque quería saber cómo llenaría las veinticuatro horas del día a partir del día siguiente. Haciendo un poco de broma, les dije que no pensaba seguir dando más explicaciones de las necesarias porque estaba viendo que el respeto a mi pelo canoso era escaso o nulo y porque me parecía que lo que les iba explicando no se lo acababan de creer. Al final, para acabar de ganarme la credibilidad familiar, tuve que agudizar el ingenio revelando algunos secretos.
El primer secreto tenía algo que ver con el deseo, no satisfecho desde que era joven, de aprender a hablar y conocer la lengua y la cultura italianas. De todas maneras, para que se lo creyeran, les tuve que enseñar la hoja de matrícula del primer curso de italiano de la Escuela Oficial de Idiomas de Girona. El siguiente secreto se refería a un reto muy estimulante que me había propuesto Jordi Albertí, el director de la editorial Gregal, quien quería que tradujese al catalán el libro, Mi hermano en las alforjas, que yo había escrito en castellano. En un primer momento les confesé que, aunque me había sentido muy halagado por la propuesta de poner en práctica mi supuesto bilingüismo, no acababa de estar convencido de mi capacidad y, además, hacía pocos días que había leído, no recordaba el lugar, el momento ni quien lo había dicho, que el bilingüismo no era la mejor solución ni la manera más acertada de escribir bien dos lenguas. De todas maneras, les dije que había aceptado la propuesta y que, en pocos días empezaría la traducción, convencido de que sería una oportunidad para seguir aprendiendo más particularidades de ambas lenguas.
Al ver que las caras de incredulidad habían desaparecido, sin rodeos y un poco emocionado, les descubrí el último secreto diciendo que, de la misma manera que, hacía dos años, había ido en bicicleta con alforjas, de Girona a Peal de Becerro, el pueblo donde nací, en la provincia de Jaén, —para escribir un libro que me ayudase a comprender las interioridades de la vida de mi hermano esquizofrénico—, dentro de pocos días empezaría el itinerario de una vuelta cicloturista a Cataluña para intentar dar forma a otro libro que me ayudase a encontrar respuestas a muchas de las preguntas que, desde hacía muchos años, no habían parado de generarme mucha inquietud y, a la vez, me habían dibujado un panorama político y social muy complicado en cuanto a las relaciones entre Cataluña y España.
Después de las despedidas y antes de intentar dormir, me di cuenta de que, a las seis de la mañana del día siguiente, haría un año que había salido de casa para ir a la escuela pública Pla de Girona, para ayudar a proteger las urnas que horas después servirían para poder votar en el referéndum de autodeterminación del día 1 de octubre del año 2017.
Con un gran desánimo y una mezcla de sentimientos de pena, de tristeza, de impotencia y de indignación volví a recordar las imágenes de las cargas de la policía y de la guardia civil que, haciendo uso de la irracionalidad de la fuerza y de la violencia, como únicos argumentos, quisieron impedir que la ciudadanía votase. Mientras recordaba aquellas cosas, me vinieron a la memoria muchas declaraciones de ciudadanos, partidos políticos de diferente ideología, entidades, grupos socia-les y empresarios que, sin ningún género de dudas, justificaron la actuación de los policías que había enviado el gobierno represor.
Como todo ese cúmulo de cosas no me dejaba dormir, me entretuve leyendo una carta que había escrito la noche del referéndum y que la prensa de Girona no consideró oportuno publicar. La carta estaba dirigida al funesto e impresentable presidente del gobierno estatal, Mariano Rajoy. Entre otras cosas, le decía:
Señor Rajoy,
Me siento en la obligación de hacer llegar mi protesta a la opinión pública, a usted que gobierna y a quien le da soporte para ello, haciéndolo desde un entorno como Cataluña donde, desde la muerte del dictador Franco, aunque no siempre, se ha podido hablar, escribir, pensar y vivir, más o menos en libertad, sin el peligro y la amenaza de jueces y fiscales ni de las armas que usted ha enviado a luchar contra las ideas y la libertad de expresión de la ciudadanía.
Sepa que me da vergüenza tenerlo como gobernante y no quiero que mi silencio le haga creer a usted y a sus cómplices que les otorgo licencia para hacer y deshacer sin medida. Sepa, también, que su actitud como responsable político de la situación, me hace dudar de su talante democrático, así como del de los partidos políticos, de derechas o de izquierdas que no quieren aceptar que se vote democráticamente y en libertad, haciendo creer a la ciudadanía que lo que ha hecho el pueblo catalán es delictivo.
Estoy seguro de que lo que le pueda decir no le incomodará ni le generará nerviosismo ni estará inquieto; duerma tranquilo, que es lo que seguramente hará, a pesar de la situación. Por otra parte, tengo muy claro que mi escrito no le hará perder la poltrona ya que la crítica viene de un ciudadano sin adscripción política conocida, lo cual le llevará a seguir pensando que tiene toda la razón para seguir reprimiendo a la ciudadanía que no piensa como usted y sus energúmenos.
Entiendo que pueda sentirse feliz y que se considere un gobernante con suerte porque, con su decisión, ha hecho felices a todos aquellos aliados y aduladores nacionales e internacionales, a los oportunistas oscuros, densos, espesos y sin escrúpulos éticos y morales que no respetan las opiniones y las ideología de los otros y que, además, le ayudan a impedir la visibilidad de lo que realmente pasa ya que están dispuestos a renunciar a su dignidad personal para apoyar y proteger a un poder habitualmente corrupto.
Sepa también, que no puedo ser ajeno a todo lo que está pasando y que, como ciudadano libre, dedicaré muchas horas del día a denunciar la conducta irracional de gobernantes irresponsables, como usted, y la tibieza de cierta clase política que ha permitido la actuación violenta de una policía asilvestrada mandada por mandos insensibles.
De todas maneras, tengo la esperanza de saber que este poder no le durará toda la vida y no olvide que siempre es mejor contar con interlocutores para el diálogo, porque el secuestro de la palabra y de los canales de difusión, más la violencia que alegremente justifica, son caminos que conducen a la pobreza y a la miseria moral.
A pesar de todo, quiero que sepa que yo seguiré con-fiando en la bondad de la condición humana porque pienso que todavía quedan políticos honestos y trabajadores que asumen la responsabilidad de trabajar por el bien común y para corregir la situación generada.
Cuando acabé de releer la carta pensé que, habiendo vivido más de seis décadas en Cataluña y después de cuarenta y dos años de la muerte del dictador Franco, nunca habría imaginado que se hubiesen producido hechos como los de aquel día. Antes de intentar dormir un par de horas, pensé que el pueblo catalán y tantos otros pueblos de otros lugares del mundo deberían ser libres a la hora de ejercer el derecho a decidir su futuro.
Al día siguiente, 1 de octubre del 2018, oyendo Blowin’ in the wind, emblemática canción de Bob Dylan, tomé la decisión de poner negro sobre blanco y empezar a escribir, en primera persona y sin intermediarios, las vivencias de una persona que el año 1954, con cinco años recién cumplidos, experimentó la emigración al venir de una tierra deprimida y con escasez de todo tipo de recursos como era Andalucía.
Me parecía que, después del arraigo y la progresiva y plena inclusión en una tierra de acogida como es Cataluña, mi relato podría ayudar a comprender el hecho diferencial catalán a la ciudadanía en general y a cierta clase política en particular. Me refiero a la clase política que, ayudada por togas, policías y militares sin ningún tipo de escrúpulos, llevaba muchas décadas persiguiendo, inmovilizando y aniquilando adversarios políticos e imponiendo de manera megalómana, imperialista y destructora una homogeneidad sin sentido y menospreciando una heterogeneidad que no había sido capaz de percibir como riqueza. En definitiva, una clase política que nunca ha tenido ni la voluntad ni la sabiduría de encontrar el encaje de las diferentes peculiaridades de los pueblos que configuran este país llamado España, que sigue padeciendo una enfermedad que hace que no se dé cuenta de que es ese secular intento de unidad imposible y contra natura el que la sigue dividiendo.
(Paco Jiménez. Más nieblas que claros. Fragmento. Europa Ediciones. 2024)

Paco Jiménez
Paco Jiménez Martínez (1949) nació en Peal de Becerro (Jaén) donde vivió cinco años. El año 1954 llegó a Sant Just Desvern su pueblo de adopción. En la década de los setenta, trabajó como profesor de educación especial en la escuela primaria. Es licenciado y doctor en Pedagogía, y licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona. Fue profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (1979-1991) y de la Universidad de Girona (1992-2016) y desarrolló la docencia en el ámbito de la educación en la diversidad, la psicopedagogía y la investigación en la educación del espectro autista y la esquizofrenia. Ha colaborado en diferentes publicaciones relacionadas con la educación inclusiva de niños y adultos y dirigió (1999-2003) la revista estatal Educación Especial, editada por Ediciones Aljibe.
El año 2016, antes de jubilarse como catedrático de la Universidad de Girona, fue el promotor de la creación de la Cátedra, Autisme UdG, con el del Ayuntamiento de Castell-Platja d’Aro, la asociación Viu Autisme i el Rotary Club y con el apoyo de muchas entidades.
En 2019, editorial Gregal publicó en catalán y en castellano, El meu germà a les alforges/Mi hermano en las alforjas, donde el autor, a caballo de su bicicleta y a través de una excursión Girona-Peal de Becerro, va evocando la historia de su hermano esquizofrénico, intentando reencontrar los orígenes de la problemática, a la vez que va reflexionando sobre las enfermedades psiquiátricas y su tratamiento.
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